Administrar la bodega a "ojo" o depender de reportes que se actualizan una vez a la semana genera costos ocultos masivos. Revisa si tu empresa sufre de estos dolores operativos:
- El quiebre de stock (Ventas perdidas): Tu vendedor promete una entrega en 24 horas basándose en un informe o Excel desactualizado. Al ir a bodega, el producto no está. Resultado: venta caída, cliente molesto y reputación dañada.
- Capital inmovilizado (Mercancía muerta): Por miedo a quedarse sin stock, el área de compras adquiere inventario en exceso de productos que no rotan. Ese es dinero en efectivo de tu flujo de caja que está acumulando polvo en un estante.
- Descuadres fiscales y robos hormiga: Lo que dice el sistema de facturación electrónica nunca cuadra con el conteo físico de fin de mes. Sin trazabilidad en tiempo real, es imposible saber si la mercancía se perdió, se facturó mal o nunca ingresó.







